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Terra
La Coctelera

Un cuento de hadas

Flores artificiales

Había una vez una princesa (que se llamó Rita Margarita Chiquita) que vivía en un reino que tenía árboles con hojas de manzanas dulces y agua con sabor a miel. Su padre era un hombre honorado con una perilla en forma de rayo y a él le amaba a su hija más que todo. Cada mañana, antes de que ella se despertaba, él cogería una flor de su jardín para ella.  A veces un narciso. A veces un iris, pero su flor favorita era una rosa. Cuando él le traía una rosa, él siempre cantaba:

¡Para mi hija favorita,

Una rosa es qué traigo,

Si hay una flor más bonita,

Voy a encontrarla!

Ella decía: ¡O papá, es la mejor del mundo! ¡Quiero guardarla para siempre! Pero las rosas siempre morían y ella estaría triste. Pero un día, cuando ella tenía 10 años, su padre decidió que él haría una flor que nunca moría, una flor con colores vibrantes y pétalos suaves.

Cuando ella se fue para jugar en el jardín, él comenzó a trabajar en su flor. Cortó el tejido rojo de su mejor vestido (terciopelo muy suave) y creó hojas con esmeraldas de su corona. Trabajó durante todo el día y, finalmente a la hora del atardecer, completó la flor. Metió a su hija en su cama y, antes de irse, comenzó a cantar:

¡Para mi hija favorita,

Una rosa es qué traigo,

No hay una flor más bonita,

Con pétalos siempre rojos!

Él le dio la flor y los dos se abrazaron, siempre feliz con la flor artificial.

Consejo

Voy a crear una lista de todas las cosas que creo que son importantes, cosas que pueden ayudar las estudiantes que viene...

  • Vivid en Lavapies, La Latina, Chueca o Malasaña. Los 4 barrios (aunque son súper diferentes y diversas) son los barrios más divertidos y interesantes. También, están en el centro, más o menos, lo cual es más importante que va a pensar.
  • El primer (y a veces el segundo) mes va a ser muy complejo y difícil. Por algunas de vosotros, va a ser un tiempo muy interesante pero para la mayoría, va a ser un tiempo triste. Está bien estar triste, tener dudas, pero no se puede permitir que estas cosas dominan la vida. Vais a sobrevivir.
  • Espero que viajéis, por España o por Europa. Es un tiempo muy especial en la vida, un tiempo súper bueno para viajar y experimentar con muchas culturas y gente. Tomad ventaja de esta oportunidad.
  • Hablad con españoles, con americanos, italianos, franceses, con cualquier personas puedes. Vais a necesitar amigos porque hay mucha soledad aquí. Todas las personas quieren hablar y tener amigos y, por eso, no es tan difícil. Tened coraje.
  • Buscad muy temprano trabajos y posiciones de voluntario. Hay muchas escuelas y empresas, pero tened que buscarlos temprano.
  • Caminad por la ciudad cuando podéis, es mejor que el metro. Es una ciudad bellísima, experimentadlo.
  • Restaurantes favoritos: Alma Café (lavapies), Lolina Café (malasaña), El Tigre (chueca), Diurno (chueca), Chirrión (chueca), Lateral (chueca).

Otro cuento--El Papagayo

El papagayo

El papagayo negó a entrar en la casa a pesar de que Juan se puso de pie con el queso y el chocolate en sus manos, regalos que él pensaba podría tentar al pájaro.

“¿Juan, cuál es el problema? ¡Tenemos que salir ahora!”

“Sí María, lo sé. ¡10 minutos!”

El papagayo no se movió. Tengo que hacer algo pensó él No puedo salir con ese pájaro tonto sentado en la escalera de incendios. Juan comenzó a silbar.

Nada.

El papagayo movió sus alas—una burla, plumas rojas golpeando contra la verja de hierro. El papagayo no era nada más que un viejo bastardo egoísta—tenía 56 años y sabía más palabras que su bebé.

“¡Por favor pájaro, ven, ven aquí!”

Nada.

“¡Juan! ¡Le dije a Silvia que llegaríamos a las 9.00 y ya son casi las 9:45!”

“¡No puedo encontrar mis calcetines!”

“¡No importa, Juan! ¡Ven acá!”

Juan miró a la ventana abierta, jugaba con su corbata.

“¡Juan, si tú no vienes aquí AHORA, voy a gritar, te prometo, voy a gritar!”

“¡ Un momento más, necesito…”

Ella gritó y las paredes parecían vibrar. Asustado, el papagayo alzó el vuelo—un destello rojo, nada más.

“Sí, sí, me voy María, lo siento…”

Otro cuento

Los astronautas no deben dormir

Hoy, el astronauta—con el tatuaje en forma de Saturno encima de su cadera derecha—va a llegar tarde al trabajo. Configuró tres alarmas (junto a su cama, en el baño, en su cajón de los calcetines). Preguntó a su esposa Silvia, por favor, me despiertas antes de las 8.00. Hoy es el día en que ha estado esperando—su primera misión.

Realmente, él no es un astronauta.

No todavía.

Ha realizado su formación, los simuladores de vuelo. Sabe cómo caminar sin gravedad. Puede decirle lo mucho que pesará en la Luna (£ 26.56), pero él nunca se ha sentido la aplastamiento de la atmósfera. Nunca él ha visto cómo Italia realmente se parece a una bota. Este es su momento y está durmiendo. Las alarmas han sonado pero el está inmóvil—agarra a las almohadas como si los asteroides.

Su esposa está en la cocina. Ella está ocupada haciendo el pan de plátano—no se da cuento del tiempo. Su espalda se curva como una cáscara de naranja, sus manos amasando la masa. Ayer, por la noche, tomaron champaña para celebrar su primera misión. En conjunto, los acabados dos botellas—ella se desmayó en el sofá y se despertó allí hace una hora. Ella no sabe que el astronauta está durmiendo.

Juega con una cuerda floja en el puño de su camisa.

Ella se lava sus manos.

El agua gotea del grifo

Goteo

Goteo

Goteo

El tiempo pasa en goteos—ella podría coger los segundos en un cubo, podría regar su jardín con todo ese tiempo que pasa. Ella mira a la puerta, esperando para el sonido de su coche sin saber que el coche duerme como su astronauta, inmóvil ruedas en la grava.

Ricardo tamborilea un ritmo sincopado en su escritorio con un lápiz y un clip.

Chch

Boom

Boom

Tsssttsssttssst

Él está tratando de recordar por qué contrató al astronauta. Parecía responsable. Ricardo le había gustado su corbata—básicos rojo, nada más. Simple, el astronauta era simple y Ricardo le gustaban las personas sin problemas.

Boom

Tssssstttt

Chchch

Tendrá que recalcular todo—han perdido una hora. Querían que el astronauta estuviera en órbita ahora, flotando en algún lugar por encima de Singapur. Cuatro meses de trabajo, ha ido.

Chchtsssssssssst

Ricardo bebe otra taza de café. Él podría llamar al astronauta, pero no puede recordar su numero. Definitivamente, tendría que despedir el astronauta. A menos que su esposa había muerto o algo así. Supongo que la luna todavía estará allí mañana, pensó. Ricardo hunde en su silla, la madera empujando contra sus omóplatos.

Tssssssssssssssssssssst

La esposa del astronauta saca el pan del horno—está caliente. El pan quema sus dedos. Son las 9.30 y el sol ha llenado la cocina.

En algún lugar, una brisa.

Un carillón de viento.

Los vecinos están en el trabajo, las amas de casa ven sus telenovelas.

Silvia pone el pan en el alféizar de la ventana. Ella piensa en tomar un pedazo pequeño, pero decide esperar a Raúl. Ella debe asegurarse que el astronauta no hizo un lío anoche—probablemente él estaba más borracho que ella. Ella no podía culparlo, claro, él estaba viviendo su sueño.

Camina a la puerta pensando en todas los cuentos que tendrá después de su regreso.

5 meses, susurra.

La primera vez que el astronauta le dijo que la duración de la misión sería 5 meses, ella lloró. Ellos nunca habían pasado un tiempo aparte, al menos no por más de 2 días. Él le había hecho que esto podría suceder, que la vida de un astronauta nunca es seguro. Ella nunca había pensando en preocuparse porque, en realidad, él nunca fue un astronauta.

Pero ahora, ella le creía.

El piso crujió su nombre, los pomos de las puertas sentían frío.

Ella no podría vivir sola.

Supongo que es por qué encontré Raúl, piensa.

Ella aprieta su mano contra la puerta de su cuarto.

Puedo hacer esto más adelante, Raúl debe llegar en un momen—

Ella oye un golpe en la puerta.

Ella se mueve para responder.

Raúl entra, besándola en la frente.

Ella lo abraza como él coge su maleta.

Como se empiezan a besar, el astronauta tropieza en la sala, frotándose sus ojos para adaptarse a la luz cegadora.

Un poema

A veces, soy un puercoespín,

mis dedos como raíces retorcidas,

mi piel—papel de lija.

 

A veces, soy fuerte,

podría mover montañas con mi ambición,

coser hojas nuevas en los árboles.

 

A veces, mis ojos están torcidos

y puedo ver el futuro,

puedo llevar el pasado como un bolsa de plástico.

 

A veces puedo sentir el mar en mis huesos,

el eco de algún faro lejano,

con una luz tenue oteando el horizonte.

 

No siempre he sabido

qué había al norte o el sur

pero nunca he dejado de buscar.

 

Soy gordoyflacoylunaysol—

puedo agarrar estrellas con mis manos,

y no dudo que brillan.

 

Canto, pero solamente porque a mis pulmones

les encanta beber el aire con el sabor

de los blues y el soul.

 

Guardo la hierba como un tesoro

porque quiero ser como la hierba—

respirando el sol, sabiendo mi lugar.

 

A veces sueño que soy una luciérnaga,

mis alas están abiertas,

mi estomago está ardiendo con luz.

La Navidad

Ahora es el tiempo para los exámenes y trabajos finales pero, también, para la Navidad. En el contexto de un país católico, Madrid, como la capital de España, está muy decorada con luces y muchas figuras de la Navidad pero es interesante notar las diferencias entre la navidad española y la navidad americana. En una mano, tengo mucha nostalgia cuando veo las luces y decoraciones, pero, también, estoy un poco triste porque muchos de los aspectos de mi navidad tradicional no están incorporados en la cultura española. Algunos de estos aspectos son...

  1. No hay Santa Claus ni las figuras comerciales de los Estados Unidos.
  2. No hay representaciones de los pueblos de invierno (los cuales parecen como los pueblos de "New England" en los estados unidos)
  3. No hay trineos ni nieve ni "jingle bells"
Es interesante porque el lugar en el que puedo ver las tradiciones más americanas son en el Starbucks, con la música y los vasos navidades. Sin embargo, la ciudad está super bonita ahora y estoy listo para celebrar con mi familia.

Cómo decir "¡Adiós!"

En una semana, todos las clases van a terminar. Después de 3 meses, toda va a llegar al punto final, y estoy muy emocionado. Estoy contento, feliz, triste, impaciente--mis sentimientos están varias y fuertes. En realidad, no sé como hablar ni escribir sobre mis emociones a este punto; me siento que no tengo el tiempo para procesar mis sentimientos cuando tengo que pensar en todos mis trabajos finales. Como un estudiante de Middlebury, usualmente estoy muy bien con las semanas de exámenes, pero ahora, cuando voy a decir adiós a todos mis amigos nuevos y mi hogar nuevo, no puedo hacer sentido de que está pasando.

Tengo mucho trabajo pero no creo que estas cosas sean las cosas más difíciles de las próximas semanas. Con mis trabajos escritos y mis exámenes, sé exactamente que tengo que hacer; desafortunadamente, con todas las despedidas en mi futuro, no tengo ninguna idea. Sé que voy a regresar a Madrid que, quizá, voy a vivir aquí en el futuro; pero es difícil entender eso. Madrid tiene un lugar especial en mi corazón--no quiero decir adiós ni irme.

Solamente Un Mes: Study Abroad no es una fiesta

Solamente tengo un mes queda aquí en Madrid y no puedo creerlo. Estoy sentando en mi cuarto, bebiendo té y leyendo la novela Soldados de Salamina. Finalmente, he encontrado mi "groove" y me siento que entiendo cómo organizar y utilizar cada día. He aprendido que cada día no necesita ser una fiesta ni un día lleno de alcohol y aventuras y momentos muy divertidos--a veces, es suficiente pasar tiempo en el apartamento con mis compañeros, ir a la supermercado para comprar comida para una cena simple. No soy turista, soy habitante de esta ciudad; por eso, no necesito el "flash" todo del tiempo.

Creo que eso es una grande concepto erróneo que study abroad es una fiesta grande--es importante que estudiantes sepan antes de llegar que a menudo, no es una fiesta. Se tiene que mantener una vida más o menos normal, la que requiere comida saludable, dormir lo suficiente, caminar tranquilamente por la ciudad. Una vida saludable es de equilibrio, de encontrar un ritmo que puede permitir para momentos de relajación y meditación. Se puede tomar copas y festejar todo del tiempo, pero no se va a tener una vida buena ni saludable.